miércoles, 31 de julio de 2013

Ara Pacis Augustae

A la sombra del augusto emperador


Muchas veces nos han hablado de un altar de propaganda levantado por el gran Augusto tras su campaña de pacificación de Hispania y la Galia, el Ara Pacis Augustae. Muchos han sido los profsores que nos han inculcado una veneración por este altar, y muchos han sido los que han desentrañado sus secretos más ocultos. Nos lo conocíamos a la perfección aun sin haberlo visto en persona. Ahora, podemos decir tras haber pasado largo rato contemplando sus muros y pudiendo tocar sus piedras, que todo lo aprendido no sirve a la hora de contemplar tan magnífica obra. Quedarse embobado mirando un objeto que unas manos hicieron hace miles de años no es propiedad exclusiva de Stendhal, sino que nosotros sentimos esa congoja en el estómago cada tarde que salimos a descubrir nuestra Roma.

El Ara Pacis podría resumirse en relieves de mármol mostrando las escenas míticas relacionadas con los orígenes divinos de Roma, plantas, flores y animales que no hacen más que cubrir por entero las paredes, matronas romanas, ciudadanos togados siguiendo un cortejo que preside el emperador, el elegido por los dioses para salvar y pacificar el Imperio, un nuevo Alejandro Magno. Y pensar esto no es tan descabellado, los romanos eran unos excelentes publicistas, aun sin estudiar marketing. Asociar la figura de un nuevo emperador con héroes de leyenda o con los mismos dioses sirvió para que todavía ahora se preserve la memoria de un hombre que vivió hace dos mil años, cabeza visible de un gran imperio y que estuvo a al frente de su mandato durante cuarenta y seis años.

Sentir que hace mucho tiempo ese lugar fue usado por los que están representados en sus muros, o que esta maravilla de Roma fue desenterrada y despertada de su letargo hace no tantos años, cual Laocoonte en los tiempos del divino Miguel Ángel, te hace reflexionar sobre el arte, pero sobre todo, sobre lo que se puede aprender y descifrar de una sola piedra. El Ara Pacis Augustae no es sólo una estructura de mármol donde se sacrificaron bueyes, es mucho más: es la seña de identidad de una época de paz, es el reencuentro con la cultura griega, es una época de religiosidad y de moral, es un documento para la historia importantísimo y que al menos una vez en la vida merece ser contemplado de cerca.

Tenemos pues otra “isola”, aun no estando bañadas por las caricias del Tíber, que está dispuesta a dar sombra y cobijo a cuantos curiosos o estudiosos se acerquen a maravillarse.



viernes, 26 de julio de 2013

Busqueda de alojamiento en Roma.

Alojamiento en Roma. Un mar de posibilidades en el que te puedes perder.

Ayer fue un día de trabajo, de preparar nuevos proyectos en los que estamos trabajando así que no tuvimos mucho tiempo para salir o ver algo nuevo. De esta manera hoy hemos pensado dedicar este nuevo post a aquellos que quieren visitar Roma por unos dias. Una de las cosas más importantes es la búsqueda de alojamiento. En Roma hay miles de hoteles, de todas las calidades y precios, pero encontrar el adecuado a nuestras exigencias puede ser algo complicado en este mar de posibilidades. Desde la experiencia os decimos que hay zonas de la ciudad que para un turista es mejor evitar, no porque sean peligros ya que en Roma existe una gran seguridad con policias en casi cada esquina, sino porque el "ambiente" quizá no sea el que deseas recordar cuando rememores tus vacaciones. Nosotros os recomendamos, y así hacemos publicidad, si señor, es que useis el buscador que ofrece EnRoma  donde podreis buscar hoteles baratos y de calidad en Roma con información muy interesante sobre cada zona para que podáis escoger vuestro hotel perfecto.

Otra posibilidad muy recomendable para alojarte en la ciudad son los apartamentos. En ellos podéis disfrutar de todo el encanto de la ciudad con la mayor comodidad y flexibilidad en horarios que si os alojais en un hotel. Este servicio también lo ofrece EnRoma con un gran catálogo de apartamentos céntricos y a buen precio 

Esperamos que os sirva esta información para hacer de vuestras vacaciones una experiencia inolvidable.

jueves, 25 de julio de 2013

¿De compras?

Queridos lectores.

25 de Julio, Santiago y cierra España. Ese sería el ambiente hoy si no fuera por la noticia que seguro habréis leído todos ya. Es un día extraño, porque a pesar de estar lejos de casa, la noticia te golpea tanto o más que si estuvieses allí. Es un sentimiento que nunca había experimentado, y espero no sentir al menos por mucho tiempo. Pero bueno, de las tragedias hay que sobreponerse, y no queremos sonar demasiado funestos, no es nuestro cometido y no queremos transmitir ese pesimismo que demasiado se estará notando ya en España.

Ayer, tal y como dijimos en nuestra anterior entrada, fuimos a la que es ya nuestra “tercera casa”, la librería de la que hemos hablado tanto. Comprando algunos caprichos literarios y material de trabajo para los proyectos que estamos emprendiendo en EnRoma, como el recorrido de Los orígenes de Roma, nos dejamos llevar por el placer que produce coger un nuevo libro y empezar a bucear por sus páginas, con ese olor tan característico. Ilusionados por nuestra nueva adquisición, pensamos que necesitábamos un respiro para descansar y huir de los dones de Febo. Como un regalo de los dioses, muy cerca delArea Sacra, donde se encuentra la librería, el Palazzo Venezia ofrece un zaguán con banco corrido donde también solemos alojarnos en las tardes de calor agobiante. Y es que a quién se le ocurre ir por Roma en pleno julio a las dos de la tarde para ir a una librería.


De esta manera, tras recomponer nuestros cuerpos y charlar un poco, emprendimos de nuevo el camino por Via del Corso para mirar escaparates, una afición peligrosa, sobre todo si tienes en tus manos una tarjeta de crédito. Por suerte o por desgracia, lo que nos ofrece Roma a nivel textil no está a la altura de nuestras espectativas ni a la de nuestro bolsillo. ¿Será que estamos acostumbrados a un estilo autóctono? ¿Vestimos a la española? No lo sabemos, pero preferimos no indagar demasiado, no sea que encontremos nuestro Potosí romano y nos arrepintamos. El dinero nos hace más falta para el alquiler y la compra semanal, de momento el sol no ha afectado a nuestra sensatez... de momento...

miércoles, 24 de julio de 2013

Galleria Nazionale d' arte moderna di Roma

Una Roma distinta: Galleria Nazionale d' arte moderna di Roma

No todos los dias tienes la oportunidad de poder contemplar en directo una de tus obras de arte favoritas, ayer yo tuve la oportunidad y fue increíble. Todo comenzó la semana pasada cuando en una de nuestras librerias preferidas aqui en Roma, lugar del que ya somos asiduos y a la que vamos a volver esta misma tarde, compramos unos libros: Aarón sobre Bernini y yo sobre Gustav Klimt. Ojeando mi nueva adquisición en casa me sorprendí al leer que "Las tres edades de la mujer" se encontraba en la Galleria Nazionale d´arte  moderna di Roma. Fue una sorpresa que no esperábamos ninguno de los dos y aunque el museo estaba un poco alejado de casa y del trabajo "obligue" a Aarón a ir.

El viaje mereció la pena y nos sorprendió a ambos. Aarón disfrutó con las obras de estilo neoclásico, donde destaca "Hércules y Licas" de Canova, y por mi parte, amante del arte del siglo XIX y comienzos del XX, quedé fascinada no sólo por Klimt sino también por Monet, Degas y Rosetti. "Las tres edades de la mujer", objeto de nuestro viaje en metro hasta la Galleria Nazionale d´arte  moderna di Roma, se encuentra en el centro de la sala número 16 entre otras obras de gran tamaño, pese a esto atrae a todos los visitantes como un imán. La delicada figura de la madre con su hija en brazos es lo primero que llama la atención, sus rostros trasmiten una paz y tranquilidad como pocas figuras lo consiguen, pero cuando sigues con la mirada el pelirrojo cabello con flores trenzadas tus ojos quedan bloqueados con una figura grotesca que se tapa el rostro con su cabello y su mano, se trata de la Vejez  en cuyo cuerpo amorfo se marcan las cicatrices del paso del tiempo. Muchos autores coinciden en que lo que deseaba Klimt expresar era el paso inexorable del tiempo, el tiempo que marchita el cuerpo y el alma, pero otros (con los que yo personalmente coincido) ven en ella el deseo de "renacer" muy propio del arte simbolista y del movimiento de la Secesión de la que Gustav formaba parte. Tras casi una hora y miles de fotos después Aarón me convenció de seguir viendo el museo. Finalizadas las salas de arte de comienzos del siglo XX nuestro ánimo fue decayendo mientras que paseabamos entre las piezas de arte moderno ya que no es nuestro favorito y muchas veces, pese a ser historiadores del arte, no llegamos a comprender.

Cuando acabamos de ver la Galleria Nazionale d´arte  moderna di Roma buscamos qué ver por la zona. Enseguida dimos con el Museo Nazionale etrusco de Villa Giulia, un lugar muy interesante con miles de piezas de arte etrusco que van desde cerámica de todos los estilos hasta tumbas in situ, pasando por el famoso Sarcófago de los esposos. Tras unas horas por el museo y una parada obligada en uno de los bancos de sus jardines emprendimos la vuelta a casa. Pero la fortuna quiso que en nuestra búsqueda de la parada de metro Flaminio diésemos con la casa-museo Hendrik Christian Andersen. Esta casa-museo alberga la vivienda y el taller de este escultor noruego que murió en Roma y en ella se pueden ver sus grandes obras. Un lugar encantador que estamos seguros de que le encantará a nuestra amiga Cristina cuando la llevemos. 

Tras este día extenuante de museos y descubrimientos cogimos el metro, compramos unas pizzas y descansamos cenando en nuestra terracita de San Giovanni.

Gustav Klimt "Las tres edades de la mujer". Detalle

martes, 23 de julio de 2013

Día tranquilo

Buenos dias

Ayer fue un día tranquilo. No teníamos nada previsto y sin embargo la suerte nos sonrió otra vez. De camino a casa para comer pudimos entrar a San Pablo intramuros, una pequeña iglesia evangélica que posee uno de los pocos ejemplos de arte prerrafaelita fuera de Inglaterra. Los mosaicos que decoraban la parte del ábside te transportan a un mundo onírico a traves de sus elegantes figuras y su gran colorido. La pena fue que no pudimos hacer grandes fotos ya que la iglesia estaba abierta para el reportaje de boda de una pareja asiática y cada dos segundos nos teniamos que apartar o se nos colaba la feliz pareja en el encuadre. Volveremos.

Bajo un sol de justicia conseguimos llegar a casa para comer y tras una siesta reparadora decidimos relajarnos dando un paseo por la zona. 

lunes, 22 de julio de 2013

Descubriendo nuestra Roma

Fin de semana intenso. Los sábados y domingos son días para recorrer la ciudad,para encontrar sitios escondidos y para perderseen sus callejuelas. Y tenemosque decir que este fin de semana no ha sido la excepción.

Sintiéndonos como en casa, es decir, con un calor de mil demonios ya desde primeras horas de la mañana, decidimos emprender la marcha hasta nuestro destino, incierto a esas horas de la mañana, dejamos que los hados nos guiasen. La primera parada fue una plazoleta al lado de San Clemente al Laterano. Totalmente alfombrada de flores amarillas que caían de los árboles, y con la sombra que arrojaban, se presentaba como un lugar idílico para hacer un pequeño descanso tras visitar la basílica y ver los frescos de Masolino. Recorriendo la Via dei Fori Imperiali nos dimos cuenta de lo necesario que es ya comprarse un sombrero. A estas alturas del mes y con el sol que cae, y sobre todo, saliendo por la ciudad cuando más calor hace, todavía no hemos comprado ninguno de los dos un sombrero, la vagancia nos puede, queda comprobado.

Nuestro siguiente destino el sábado, antes de comer, habíamos previsto que fuese Campo di Fiori, pero poco antes nos tropezamos con un museo que ofrecía, además de fresquito y sombra, un intersante recorrido por lo que quedaba de un teatro de época imperial. Descendiendo por la Crypta Balbi y retrocediendo unos cuantos años, pudimos observar lo que quedaba de su famosa exedra y en la parte musealizada, piezas aparentemente sin valor, pero que para los amantes del arte o de la historia poseen un valor añadido.

Tras comer un bocata a la sombra del Palazzo Farnese – aunque sin los trinos de Floria – entramos al vecimo Palazzo Spada, donde se encuentra la famosa perspectiva del Borromini. Pero lo más curioso que encontramos, aparte de sus salas llenas de cuadros, fue un gato al que apodamos Garfield, tanto por su pelaje anaranjado como por su embergadura. Demasiado acostumbrado a la gente y sobrealimentado por esta razón, el felino se mostró como el auténtico señor del palazzo, tenía la hechura de los grandes nobles y la serenidad al andar propia de los aristócratas, seguroque en otro tiempo fue alguien importante.

Tras despedirnos de nuestro ilustre anfitrión, y recomendados por nuestro jefe, fuimos a la zona de Piazza Navona, que queda cerca, y para relajar la mente y el bolsillo viene muy bien. Estuvimos buscando librerías, y nuestra búsqueda dió frutos, ya que encontramos una que tenía muy buena pinta, una de estas librerías con sabor añejo, con libros ya descatalogados, antigüedades y cosas que sólo u pueden encontrarse en este tipo de tiendas. Y así, callejeando, visitando Santa Mara della Pace o Santa Maria dell’Anima, entramos al Museo Altemps, lugar donde se alberga la colección Ludovisi. Ver de frente al Ares Ludovisi o al Gálata suicida es una experiencia que no os podéis perder de ninguna de las maneras. Obras excepcionales, tratadas con suma dignidad y propias de la másalta grandeza.


Y como no queremos aburriros con nuestras andanzas, sólo diremos que el domingo fuimos por el Trastevere, en plan bohemios, perdiéndonos por las que ya son nuestras callejuelas, y cómo no, llovió, pero esta vez ya nos pilló en casa. 


viernes, 19 de julio de 2013

Infografía: Arte Romano

Os dejamos esta nueva infografía sobre Arte Romano. Esperamos que disfrutéis y conozcáis un poco de él. En sucesivas entradas ampliaremos la información.


miércoles, 17 de julio de 2013

Del rey al vasallo

Queridos lectores:

Ayer sentí una especie de revelación. Pasear por los foros pensando en un personaje en concreto te hace verlos de manera diferente; ya no son el lugar donde miles de personas pasean echando fotos a piedras tiradas por el suelo, ayer se convirtieron en otra cosa. Es difícil reconstruir un lugar que ha cambiado tanto a lo largo del tiempo, lugar que cambió desde el principio casi de su existencia, pero que todavía sigue manteniendo su esencia.

Teniendo presente a un personaje histórico, pero también de ficción, fruto de los desvelos de una intrépida escritora, la visión de los foros imperiales cambia por completo. Imaginar al rey Tito Tacio sobre el Capitolio, dirigiendo su mirada de rencor y de odio hacia el fundador de la gran Urbe, preparando sus huestes para vengar el rapto de sus hijas y mujeres, las depositarias de las esperanzas de conservar la estirpe sabina...; saber que ocurrió eso mismo sobre las piedras que pisas es tremendamente emocionante, como un segundo Stendhal nos sentimos tanto yo como Melania. Y eso es lo que queremos transmitir tanto a los que leéis esto como a los que visitaréis nuestro recorrido.

Saber que todo eso lo recibimos como una especie de herencia del monarca, como un don venido del cielo nos pudo servir para darnos cuenta de todo esto que estamos preparando. Y a pesar de todo lo que pudimos experimentar ayer, no encuentro palabras para describirlo. Me quedo con eso, con la sensación que experimentamos y con la esperanza de que algún dia vosotros también la sintáis en carne propia.

martes, 16 de julio de 2013

Nuevos proyectos

Queridos lectores:

El otro día, cuando os contamos que habíamos ido a los foros y a los museos capitolinos, en realidad omitimos un dato bastante importante. Sobra decir que habrían sido paradas obligadas para dos chicos que permanecerán en Roma hasta finales de septiembre, pero la razón de nuestra visita era preparar un recorrido de visitas guiadas por la Antigua Roma. Como parte de nuestras prácticas, elaborar nuevos itinerarios forma parte de nuestra formación y una experienca que nos haría meternos dentro del campo específico del turismo. Pensar en el recorrido, estar atentos a lo que se puede contar, estar pendientes de los visitantes... es todo un cúmulo de responsabilidades, además de intentar hacer el recorrido atractivo tanto al jefe como al público.


con determinación y sin pensar en el calor que hacía a esas horas del mediodía, tras comer y descansar un poco, nos dirigimos al Foro para inspeccionar un poco el lugar de nuestro próximo trabajo, trabajo de campo podría decirse. Nos dió que pensar, un espacio tan amplio, en pleno centro de la ciudad, con tanta historia a sus espaldas y con tanta gente a nuestro alrededor. ¿Cuánta gente habrá pasado por aquí, qué habrá visto a lo largo de la historia? ¿Cuántas cosas se habrá callado, cuántos secretos habrá jurado enterrar? Sin duda, un lugar tan enigmático como encantador. Pero de momento no podemos contar mucho más de lo que ya hemos dicho, tendréis que venir a Roma personalmente para descubrir nuestro trabajo, acudir a En Roma y por supuesto visitar el blog de nuestra querida amiga y ángel de la guarda Isabel, Mujeres de Roma , que tanta ayuda nos ha prestado desinteresadamente y sólo por el amor que inspira esta gran urbe.

lunes, 15 de julio de 2013

Fin de semana

Queridos lectores:

La semana pasada hicimos uno de los descubrimientos más importantes de nuestro viaje: si eres estudiante de Historia del Arte (o de cualquier rama relacionada con la protección del patrimonio) la entrada a casi todos los museos romanos es gratuita. El único requisito necesario es presentar el justificante de la matrícula en taquilla y “voilà”, entrada gratuita. Imaginaos nuestra alegría al enterarnos y cómo en un minuto organizamos nuestro fin de semana para ir a ver todos esos museos que por costar un poquito más de lo esperado dejamos apartados para ir a ver con nuestras amigas en agosto.

La tarde del viernes, tras comer en Via Nazionale, decidimos comenzar a aprovechar nuestro pequeño privilegio y visitamos el Mercado de Trajano. Esta gran edificación alterna los restos de la excavación arqueológica con una exposición de fotografia, cuya temática no estaba muy relacionada con el museo, que desvirtua en cierta manera la visión de conjunto. Nuesta siguiente parada fue el “Museo Nazionale del Palazzo di Venezia” , con una colección muy interesante, destaca sobre esta la arquitectura del palacio con su gran escalera y sus cientos de capiteles decorados de distinta manera. asimismo, también reparamos en la amplia colección de obras de arte que alberga en su interior, desde iconos del Trecento hasta esculturas de Alessandro Algardi. Por último nos animamos a recorrer los Foros Imperiales bajo un sol de justicia, porque aquel día no llovió sorprendentemente. La primera sensación al entrar fue un poco abrumadora por el calor y la gente, pero poco a poco, y sobre todo si subes al Palatino, la cosa cambia y comienzas a disfrutar de la belleza del lugar. Nuestra recomendación es que subáis al Palatino y os sentéis a disfrutar del paisaje: tendréis la sensación de estar en otro lugar, en un pequeño pueblo y no en medio de una gran ciudad.  Tras pasear por los foros y ascender al Capitolio entramos en los Museos Capitolinos y disfrutamos de su gran colección de escultura y pintura. Decir que este museo es sorprendente es quedarse corto. No nos dio tiempo a verlo por completo, y por dos euros que nos cuesta la entrada (aqui no es gratis pero si realizan un buen descuento) ya hemos organizado otro dia para acabar de verlo.

El sábado decidimos tomarnoslo con más calma. Sobre las diez tomamos el metro a Piazza de Spagna y aprovechando los pocos turistas que hay a esas horas  nos hicimos una foto rememorando a la gran Audrey Hepburn. El resto de la mañana la dedicamos de ir de tienda en tienda por Via del Corso, sin prisa, que para eso era sábado.  Tras comer por el centro nos animamos a entrar al Palazzo Barberini. Si visitas Roma, y más aun si eres estudiante de Arte, es una parada obligada en los lugares que hay que visitar. Con una colección emocionante, donde encontramos desde Rafael a Caravaggio pasando por Guido Reni, el museo te sorprende en cada sala. Pero lo que más sorprende son las pinturas de Pietro da Cortona para la sala principal del palacio, tomaros vuestro tiempo y disfrutad de ellas porque poseen mil detalles que os cautivarán. Para recuperar fuerzas tras una tarde en el museo hicimos una parada en Santa Maria Maggiore y por fin probamos los famosos “gelati”.  Antes de llegar a casa hicimos una última parada en la plaza de San Giovanni in Laterano para disfrutar de la buena temperatura de esas horas de la tarde.


El domingo se resume perfectamente con las palabras “día de limpieza” pero por la tarde, cuando bajó el sol y tras una siesta reparadora, dimos un pequeño paseo por nuestra zona. Descubrimos un pequeño jardín frente a Santa Croce in Gerusalemme y un parque donde sentarse y disfrutar de ver a la gente pasar. Una cena rápida y unos cuantos capítulos de nuestros libros después, nos fuimos a la cama. 

viernes, 12 de julio de 2013

Internet

Es sorprendente la necesidad que sentimos hoy en día de estar conectados a la red. No concebimos  nuestro día a día sin usar internet, recibir y enviar whatsapp  o actualizar nuestro perfil en facebook, pero  de aquí al 5 de agosto Aarón y yo nos tendremos que acostumbrar a no hacerlo, por lo menos a no hacerlo en casa.

La semana pasada contratamos una tarifa de internet con un aparatito que hacía las veces de router, para tenero en casa y conectarnos a la red desde allí. Hasta ahí todo bien, o eso creíamos hasta el martes pasado cuando al llegar a casa no pudimos conectar el wifi de nuestros teléfonos ni el de nuestros ordenadores portátiles. Presos del pánico intentamos hacer cuanto pudimos con el aparato comprado el viernes anterior. Y claro, es que no caímos que sólo daban cinco megas de velocidad. Y claro está, con cuatro disositivos gastando día y noche se gastó enseguida. Nosotros, que estamos acostumbrados a tener internet ilimitado en nuestras casas no reparamos en ese pequeño pero importante detalle.


Ayer decidimos acudir a la tienda donde adquirimos el aparato de internet. Le explicamos la situación al dependiente, pero al gastar todos los megas de que disponíamos no pudo hacer nada más, tendríamos que esperar hasta el siguiente mes para que llegase otra vez internet a casa. Como no estamos dispuestos a contratar otra tarifa, ni a pagar más a la misma compañía para que nos diesen un plus, puesto que se gastaría enseguida; hemos decidido conformarnos con el internet de la empresa, al fin y al cabo hemos venido a Roma para disfrutar de la ciudad, no para estar todo el día pegados al teléfono ni a ordenador.


jueves, 11 de julio de 2013

Infografías de cine: Gladiator

¿Os gusta el cine? En Vivir Roma realizaremos algunas infografías sobre curiosidades y fallos de las películas más famosas rodadas en Roma. Aquí va la primera dedicada a nuestra querida amiga Cristina.

Día agotador

Ayer, tras comer con nuestros compañeros de trabajo decidimos darnos un paseo por la ciudad de Roma. Éramos conscientes del calor que hacía, pero como uno no puede ser dueño del tiempo y, agradeciendo que por el momento no habían nubes a la vista, echamos a andar hasta Piazza Venezia. Pasamos por delante de dos templos magníficos (Il Gesù y Sant’Andrea della Valle), pero a esas horas de la tarde, los sacristanes estarían comiendo o echándose una pequeña siestecita.

Desde ahí pusimos rumbo a la Piazza Navona, que por un momento vimos totalmente diferente al domingo. El otro día, al estar empezando a llover había muchísima menos gente, era mucho más encantadora. Ayer, a esas horas y con todos los retratistas en el centro de la plaza, tenía otro ambiente mucho más agobiante. Como la fuente en la que teníamos pensado llenar nuestra botella estaba “abarrotá” decidimos irnos con la música a otra parte. Por callejuelas dimos con un museo que parecía interesante, pero no llevábamos suficiente dinero como para comprar dos entradas. “Lo  dejaremos para otro día”, dijimos los dos, total, estamos tres meses aquí y como tenemos que esperar visitas, preferimos pagar una vez en vez de dos. Por la ribera del río, con el paraguas abierto a modo de sombrilla y con el abanico trabajando más que en toda su vida, divisamos el edificio que albergaba el Ara Pacis de Augusto, un monumento dedicado a la paz imperial y que conserva toda su magia. Sobra decir que también lo vimos desde fuera, al igual que el Mausoleo de dicho emperador; unos porque cobraban entrada y otros porque estaban cerrados a cal y canto.

Lo de no llevar dinero encima no fue culpa nuestra, lo hicimos por una buena causa, dejando una señal en el hotel donde se hospedarán este agosto unas amigas españolas. Así, incautos e ingénuos de nosotros, no caímos en la cuenta de echarnos en la cartera algún que otro billete. Y si en un principio teníamos pensado volver a casa en bus o en metro necestaríamos por lo menos un euro para poder hacer el trayecto. Es por eso que ayer sólo entramos a lugares que no requerían entrada para visitarlos, no es que seamos unos agarrados (ejem, ejem...).

Tras dar varias vueltas por las inmediaciones del Ara Pacis dimos con la Piazza del Popolo, un lugar grandísimo, con bastante gente y mucho ambiente. Necesitábamos descansar un poco en la sombra, sólo a dos locos como nosotros se les ocurre dar un largo paseo, a las tres de la tarde, con pantalón oscuro y en sandalias. Tras sentarnos en un banco a la sombra y distraernos con la gente y los vendedores de rosas de la plaza y, sobre todo, descansar, reiniciamos nuestro camino por Via del Corso. Entre iglesias y tiendas llegamos finalmente a la Piazza di Spagna, con sol – a la tercera va la vencida – y entre turistas con botellas de agua y helados. La boca se nos hacía agua, pero debíamos hacer una cosa antes, se lo debíamos a nuestra profesora de Arte del Siglo XVIII. Ella nos dijo que la mayoría de la gente que acudía a esta famosa plaza, se hace la típica foto en los primeros escalones y ni se dignan en pensar que pueden subir hasta lo alto. Nosotros sí lo hicimos, y la verdad es que mereció la pena, porque las vistas desde ese lugar son impresionantes. Entramos a Santa Trinità dei Monti, ya que estábamos allí, por unos cuantos escalones más no íbamos a morir. Descubrimos una recoleta iglesia, con capillas recubierts por completo de frescos renacentistas, de artistas italianos, franceses y españoles para nuestra sorpresa. Desde la cúspide de la escalinata y por Via Sistina emprendimos la vuelta a casa, molidos y con los pies destrozados. Afortunadamente esa tarde no nos llovió, o eso creíamos, ya que al llegar a casa y cuando íbamos al supermercado empezó a llover, ya no creo que os sorprenda.


De esta manera, tras ducharnos, cenar un poco y leer un libro (Melania con su Tormenta de espadas y yo finiquitando mi El amargo don de la belleza) caímos redondos en nuestras respectivas camas, sin duda uno de los mejores momentos de ayer.


miércoles, 10 de julio de 2013

¿Estáis preparados?

Tras la infografía de ayer aquí teneis un pequeño cuestionario para probaros a vosotros mismos. Demuestra tus conocimientos.

a) Miguel Ángel
b) Borromini
c) Rafael
d) Caravaggio


1)

2)

3)
4)

                                                                     

De templo en iglesia

Queridos lectores:

Como diría Forrest Gump: “La vida es como una caja de bombones”, nosotros decimos que Roma es como una caja de bombones, con sitios espléndidos y a cada cuál más dulce. Ayer, aunque la lluvia hizo también acto de presencia – empiezo a pensar que en el avión se equivocaron y nos dieron billete para Inglaterra – descubrimos rincones con mucho encanto. Tras una pequeña discusión entre los dos y el mapa por ver dónde estaba la Piazza Colonna, dimos con la columna Antonina y con el Palazzo Montecitorio. Para ese entonces hacía un sol de justicia, o como dirían los murcianos un “sol gitano”. Tras adentrarnos por callejuelas dimos de sopetón con el antiguo Templo de Adriano, en una pequeña plazoleta y con un imponente pórtico columnado. Tras algunas fotos y recargar las botellas de agua en la fuente más cercana (porque nosotros no gastamos en agua que para eso sale muy rica y fresquita de cualquier fuente de Roma) seguimos la Via Burro hasta llegar a la Plaza de San Ignacio. Decir que nos quedamos con la boca abierta es quedarse corto, en las diapositivas e imagenes que nos a tocado estudiar este año te imaginas una plaza pequeñita y con edificios muy juntos, nada mas lejos de la realidad, aunque si es verdad que no es tan grande como otras plazas de la ciudad Sant Ignacio tiene ese algo pintoresco que te atrae al primer vistazo. Si accedes a la iglesia de San Ignacio lo primero que atrae tu mirada son los frescos que el Padre Pozzo realizó para los jesuitas. Cuando la sorpresa se disipa y comienzas a recorrer toda la iglesia te das cuenta de lo grande que es en realidad, de la teatralidad de la composición y de los ricos materiales con los que está realizada, caracteristicas barrocas que se ajustan perfectamente a esta construcción. Nuestra siguiente parada fue el Panteón. De un espacio barroco pasamos a uno clásico. Nuestra visita al Panteón fue lenta y un poco agobiante por el gran número de visitantes que como nosotros no querían perderse este famoso monumento, por ello quiza no pudimos disfrutarlo tanto como hubiesemos deseado. Con sabor agridulce continuamos nuestra visita en Santa Maria Sopra Minerva. Esta joya medieval se encuentra tras el Panteón (lo que en muchos mapas no queda reflejado) y palió, en cierta manera, nuestra decepción anterior. En cuanto pones un pie en su interior te ves imbuido en un cielo estrellado iluminado por multitud de vidrieras coloreadas, a cada paso el templo esconde algún secreto: un poco de Bernini por aquí, una obra de Miguel Ángel por allá y al fondo, en una capilla privada, una obra de Fray Filippo Lippi que brilla por sí sola. 

Contentos y muy animados decidimos que pese a los nubarrones que se acercaban nos podríamos acercar un ratito a Piazza Navona. Escenario de infinidad de películas, nos atrapó con su encanto pese a las nubes de tormenta que se avecinaban. Cansados y mojándonos un poco, porque eso de llevar chanclas cuando llueve no es muy sensato, pasamos por Piazza di Spagna sin detenernos a disfruarla, otra vez, ya que el sabado cuando la visitamos llovía a cántaros, y esperando a que a la tercera vaya la vencida cogimos el metro hacia casa.


martes, 9 de julio de 2013

¿Sabías que...?

Os dejamos con nuestro nuevo trabajo, uno de muchos. En esta serie de infografías podréis descubrir datos curiosos sobre la ciudad de Roma, sus personajes y sus rincones secretos.

Paseando entre tiendas

Libros, ropa, antigüedades, zapatos, collares... ¿y eso de allí? Ah, nada, es la Fontana di Trevi. Sonará frívolo, pero así fue, en parte, nuestro fin de semana en Roma. Como el sábado empezaban las rebajas, y nos hacía falta comprar sábanas para las camas, decidimos darnos un garbeo por las zonas comerciales de la ciudad. Para nuestra sorpresa, la de ambos, ninguno encontró esa mina de oro que nos hiciese fundir la tarjeta de crédito. Al contrario de lo que suele ocurrir por las ciudades por las que nos movemos habitualmente, sólo hemos gastado en libros, un paraguas y una camiseta. Y es que esto de tener que pagar un alquiler todos los meses, tener que racionar también la beca para la comida y los gastos imprescindibles, hacen que uno se contenga.

Entre tienda y tienda vimos cosas, hecho inevitable en Roma. Volvimos a pasar por la Fontana di Trevi y por la Via del Quirinal, pero ya nuestras mentes estaban puestas en otro objetivo: las rebajas. Tampoco es que seamos los dos unos adictos a las compras, pero un capricho de vez en cuando y con una tarjeta de crédito nunca vienen mal.


Hay que decir en favor de nuestro tremendo ahorro que las cosas por aquí están caras, eso o que los tenderos cambian los precios una vez que nos acercamos – nuestra fama se ve que nos precede – para así poder sacarnos más rendimientos. Nuestras madres estarían orgullosas.  También hay que decir que ese día no lo dedicamos exclusivamente a las compras, también teníamos intención de ir por Piazzza Spagna y subir hasta la Piazza del Popolo, pero ya como empezó a diluviar mucha cosa no podríamos hacer además de esperar a que amainase la tormenta y coger el metro hasta Re di Roma. Otra cosa muy importante que debéis tener en cuenta si vais por el metro: a veces las máquinas de los tickets van cuando quieren. Así que si pagáis dos y os sale solamente uno, esperaos a que el próximo pasajero saque su billete de metro, que saldrán en vez de uno dos.

lunes, 8 de julio de 2013

Paseo por la Historia

Queridos lectores

Queríamos en esta nueva entrada contaros nuestra primera excursión por la ciudad, pero... ¿qué decir ya de lo que ya se ha dicho todo? Tantos siglos han dado para mucho, y que Roma sea una cumbre del arte ha ayudado a que su patrimonio sea uno de los mejor conocidos del mundo entero. Es por ello que no pretendemos contar detalladamente los pormenores de cada monumento visitado, para eso están los libros especializados y los guías turísticos. Queremos hacer algo nuevo y diferente, pero irremediablemente tenemos que recurrir a lo convencional porque es lo único que vale para un primer acercamiento.

Tras dejar el hotel, coger un plano de la ciudad y dirigirnos al que sería el día próximo nuestro puesto de trabajo, con un sol de justicia, calles empedradas y sandalias atadas, dimos con curiosos lugares, unos estudiados, otros no, pero que nos sorprendieron por igual. Así, divisamos una Santa Bibiana inmersa en un ambiente que nunca habríamos imaginado. Como sabréis, la zona de la estación de tren no es la más deseable para habitar, sin embargo, la antigua basílica de Santa Bibiana se erguía orgullosa de haber sido tocada por el genio del Barroco romano, Bernini, y por seguir en pie, aunque fuese encerrada entre la carretera y los muros de la estación de Termini.

Poco antes también divisamos lo que parecían las ruinas de un templo romano. Poco después supimos que se trataba del ninfeo de Minerva Medica, un antiguo recinto perteneciente a una villa romana y que sirvió de inspiración para hacer volar la mente de los románticos. En ruinas y con complicados andamiajes, parecía que su conservación estaba remotamente controlada. Eso o que los operarios estaban almorzando, todo puede ser.

Tras estos dos descubrimientos, bajamos por la zona del Esquilino hasta nuestro segundo hogar en esta ciudad, en la Via del Boschetto. Evidentemente, al ser domingo estaba cerrado, y omitiendo una pequeña anécdota que contaremos más detenidamente en otra entrada, vimos un quiosco donde conseguimos una revista de alquileres y pisos en venta. Nos pusimos a buscar, porque por ese entonces todavía estábamos alojados en el hotel y no teníamos nada seguro para nuestra estancia. Y la verdad es que encontramos bastantes lugares que aspiraban a ser nuestra residencia por tres meses. Desafortunadamente, a la mañana siguiente, y tras llamar a todos los seleccionados, comprendimos que los alquileres italianos, al menos los romanos, tienen por lo general un período mínimo de estancia, y éste oscila entre los 12 y 18 meses.

Tras echarle un vistazo a los alquileres y después de comer por Via Nazionale, la gravedad (graciosa compañera en Roma) nos llevó hasta los Fori Imperiali. Lo primero en divisar fue la inhiesta Columna Trajana, pródiga en relieves conmemorativos y coronada por San Pedro, sabia cristianización que permitió conservar monumentos del pasado tan importantes como éste. La verdad es que ése fue, más que el Monumento a Vittorio Emanuele II, el que nos tuvo más tiempo mirando, examinando hasta donde la vista nos era posible. Tras varias fotografías y un amplio recorrido por las inmediaciones del Mercado de Trajano, el Coliseo fue nuestra siguiente parada. Decidimos no entrar, ya que todavía nos quedaban muchas cosas por ver en ese día, y hacer cola nos llevaría cuanto menos algunos cuartos de hora. Y la verdad es que esa gran mole de sillares y argamasa, esa superposición de columnas y arcadas, como suele estudiarse, encerraba más atracción de la que en un principio nos imaginábamos. Creo que ya lo hemos dicho, pero aquí las cosas son muy grandes, de dimensiones colosales (nunca mejor dicho) y uno se sorprende de que una construcción tan antigua todavía siga en pie, siga prestándose a la admiración de tantos y siga albergando espectadores, aunque no sea afortunada o desafortunadamente, de la forma en que en un principio fue concebida.

A modo de breve inciso, podemos decir que En Roma ofrece unas visitas guiadas por la Roma Antigua, que podrían parecerse a lo que hicimos nosotros. Dispone de una oferta mucho másamplia que seguro os encantará descubrir por vosotros mismos.

Podríamos relataros más rincones que descubrimos ese día, monumentos, iglesias, plazoletas, la cabeza de Medusa de nuestro primer post, pero creo que ya va siendo hora de dejaros marchar.No queremos sonar pesados y creemos que por hoy es más que suficiente. Ese primer día dio para mucho y siempre quedará en nuestra retina.


viernes, 5 de julio de 2013

Pasito a pasito

Queridos lectores

Nos vamos haciendo a la vida romana, ya instalados en un ático cerca de la Via Appia las cosas se ven desde otra perspectiva. Nuestra zona es bastante tranquila, pero la lejanía con el trabajo y el no querer coger el metro o el bus por no gastar (recordad que somos estudiantes erasmus) hacen que nuestros pies se resientan, ayer especialmente. Decidimos pasarnos por el supermercado para llenarnos la nevera.

Compramos cosas imprescindibles y a buen precio, pero al comprarlas cerca de Santa Maria Maggiore y no disponer de carro, de estos que llevan las abuelas, llegar al piso ha sido un suplicio. También nos hemos dado cuenta que el fiambre es un poco caro y escaso, por poner un ejemplo y sin ánimo de ofender, un paquete con cinco o seis lonchas de jamón cocido costaba unos tres euros. ¡Y no hay jamón serrano! Otra cosa que tampoco se puede tocar es el aceite de oliva, y el típico aceite de girasol que se encuentra en España para cocinar se ve que aquí no lo conocen. Menos mal que no hace falta comprar agua, casi en cada esquina hay unas fuentes que dan un agua muy fresca y muy buena, así que ya sabéis: si venís a Roma sólo os hace falta comprar una botella y llenarla continuamente en estas fuentes, no hay peligro de que se os descomponga el estómago.

Pero dejando a un lado todo lo referente a nuestra odisea (“... ¡Terror en el hipermercado! ¡Horror en el ultramarinos!...”), tenemos que decir que ya hemos visto bastantes cosas por aquí. Os alegrará saber que ya estamos preparando posibles itinerarios y tomando muchas fotografías. Y os podemos asegurar que ver fotografías de los edificios y de los monumentos no puede compararse a verlos por uno mismo. Comentaba con Melania el otro día que los edificios son grandísimos, pero no sólo los palacios o las basílicas, los edificios de viviendas particulares también son así, o al menos por donde nos hemos movido. En cada esquina te encuentras bien con una iglesia bien con una hornacina con el santo de turno o la Virgen. Aunque algunos están muy bien conservados, como el que se encuentra en la plaza de la Fontana di Trevi, frente a Santi Vincenzo e Anastasio, otros muchos están con el cristal ya opaco. Y es que en Roma hay demasiado tráfico y muy pocas zonas peatonales. El humo que expulsan los motores se adhiere a las fachadas de mármol blanco, a las paredes de estuco, al cristal de estos altares en plena vía, y en general a todo lo que esté por un tiempo inmóvil. Y es que si mi abuela viniese para acá me la vería con la fregona y la vaporeta dispuesta a dejarlo todo como los chorros del oro... 

jueves, 4 de julio de 2013

Casa Nostra

Queridos lectores:

Os escribimos este post desde la terraza de nuestro nuevo apartamento en San Giovanni. Se acabaron los días de andar de aquí para allá con la maleta, de dormir en incomodas camas de hotel y de tener que comer fuera. Encontrarlo no ha sido fácil pero con paciencia y un jefe con muchos recursos por fin  hemos encontrado esta maravilla.

Tras concedernos la beca comenzamos como locos a buscar pisos por internet, pronto nos desanimamos ya que lo único que encontrábamos eran casas para estancias cortas (días y semanas) y algún que otro piso pequeño, en no muy buena zona y a precios desorbitados.

Hablando con profesores y amigos nos enteramos que los monasterios son otra buena opción para alojarte pero  como aprenderíamos tras mucho buscar son difíciles de encontrar, con limitaciones horarias y en multitud de ocasiones separados por sexos. Con esta opción descartada a nuestro pesar decidimos, tras hablar con varias amigas de Erasmus, que lo mejor era coger  un hotelito unos días y buscar por la ciudad. El primer día nos pusimos en pie con mucha energía y locos por encontrar algún cartel con la palabra “affittasi” escrita en grandes letras, pocos fueron los carteles que encontramos pero si dimos con una revista gratuita de venta y alquiler de casas que puedes encontrar en cualquier kiosco romano. Tras rodear los más interesantes, escoger los de mejor zona y descartar los más alejados del trabajo Aarón llamo con su mejor acento para preguntar. Lo que no habíamos tenido en cuenta es que muchos de los pisos piden un mínimo de 18 meses de alquiler, otros una nomina como aval o en los casos más bizarros que seas tú mismo el que restaure el inmueble.

Pero eso ya queda olvidado ya que gracias a nuestro particular ángel de la guarda gallego, también llamado nuestro jefe, y sus contactos ahora disfrutamos de unas preciosas vistas muy cerca de San Giovanni in Laterano.

Nuestro consejo, lectores, es que no desistáis, la búsqueda es dura (y más aun si venís para una estancia relativamente corta como la nuestra, ya que existe un vacío entre las estancias vacacionales de unos días y el alquiler para familias y estudiantes universitarios) pero finalmente tiene su recompensa. 


miércoles, 3 de julio de 2013

De Valencia a Roma

Queridos lectores, en este primer post queremos relataros nuestro periplo desde el aeropuerto de Valencia hasta Fiumicino. Llegamos al aeropuerto de Valencia al mediodía, con la idea de comer algo por allí y embarcar, pues nuestro vuelo estaba previsto que hiciese su salida a las 18:40. hasta ahí todo bien, todo lo bien que se puede esperar de los aeropuertos, pues cuando entramos en la zona de embarque descubrimos que nuestro vuelo salía con un retraso de aproximadamente dos horas.

El avión aterrizó sobre las 10 de la noche, por lo tanto, ir desde el aeropuerto hasta nuestro hotel en autobus o en tren como teníamos pensado hacer en un principio nos resultó un poco peligroso, máxime si te cuentan desde un principio que la terminal de trenes (Termini) no es muy recomendable para esas horas. Así que decidimos coger un taxi, sabíamos que nos iba a costar mucho más caro, pero la seguridad era mucho mayor. También nos advirtieron que los taxis son un poco especiales. Una señora que esperaba en Valencia con nosotros nos dijo que tuviésemos cuidado, que la tarifa nocturna no podía sobrepasar los 55 €, pero cuando salíamos por la puerta nos abordó un taxista. Cuál fue nuestra sorpresa al ver que se paraba ante nosotros un mercedes, sin apariencia de taxi (obviamente era ilegal), y nos dijo que nos cobraría un total de x € (más de lo que supimos que estaba estipulado para las tarifas nocturnas. Evidentemente no vamos a decirlo, pero nos timaron). Aceptamos porque nos dejaría en la puerta del hotel y porque no veíamos a más taxistas por esa zona.

Tenemos que reconocerlo, ir a trabajar para una empresa que ofrece traslados desde el aeropuerto hasta el alojamiento, servicio de transfer, y no contactar con la misma para ir sobre seguro es un poco estúpido, ya se sabe, en casa de herrero cuchillo de palo. Nos timaron, pero suponemos que es el precio que se paga cuando vas a la aventura a una nueva ciudad que no conoces, en otro idioma y casi a media noche. Nuestro consejo es que reserves tu transporte del aeropuerto a tu hotel o cualquier otra opción con una compañía especializada. EnRoma Transfers ofrece este servicio a precios muy económicos que varían según el número  de pasajeros.

La primera cosa que debéis saber si cogéis un taxi y os lleva por la autopista es que sentiréis que vais a morir. El tráfico es caótico: los romanos van por el centro de los dos carriles, no ponen intermitente, y corren mucho, muchísimo. Pero en la ciudad no son mucho mejor: los pasos de cebra casi no existen para los conductores, al menos eso es lo que parece, pero ellos te respetan cuando vas a cruzar. La mayoría paran, o aminoran la marcha cuando pasas, pero no se detienen, si corres es peor, porque entonces si puedes tener serios problemas, lo mejor es ir a un ritmo constante y que ellos te esquiven. Suena un poco a “jungla de asfalto”, y quizá no debamos generalizar, pero la primera impresión que te llevas de los conductores es esa.

Llegamos al hotel exhaustos, y comprobando que efectivamente, Termini no es una buena zona para andar de noche. Y otra cosa que no sabíamos es que Roma pide un impuesto especial (generalmente 5 €) para alojarse en los hoteles.

Así concluyeron nuestras primeras horas en Roma, con una ducha y metiéndonos en la cama para descansar del largo día que habíamos tenido y para el largo día que nos esperaba a la mañana siguiente.

martes, 2 de julio de 2013

ROMA. “LA COSA NOSTRA"


¡Hola!
Quién nos diría hace un año que nuestras vidas estarían unidas a una ciudad como ésta. Hablar de Roma es evocar sueños, esperanzas y vivencias deseadas. Por suerte, este año, y aunque sea por poco tiempo, tendremos la oportunidad de vivir esta experiencia y relatárosla.

En principio este sitio pretende aportar una nueva mirada, pero también puede ser un apoyo para aquellos que como nosotros se encuentran en una ciudad de la que han oído hablar muchísimo, pero que en realidad no conocen. Son muchas las posibilidades que se nos ocurrirían para llevaros de la mano por esta maravillosa urbe, pero de momento sólo os podemos aconsejar desde nuestra experiencia.

Supongo que sería necesaria una breve presentación, somos estudiantes del último año de carrera, de Historia del Arte concretamente, y ya veis, sería cuestión de tiempo venir a Roma, qué mejor manera que conocerla desde dentro. Melania y Aarón serán nombres que recurrentemente aparecerán por estas páginas, sed benevolentes con ellos, pues serán vuestros guías virtuales particulares.

Hablaremos de lo que nos pasa, de los sitios que visitamos, del trabajo en nuestra empresa EnRoma; Contaremos experiencias que esperamos os sirvan de ayuda, consejos prácticos para sobrevivir y vivir en Roma, y sobre todo, aportaremos nuestra propia visión de los sitios a los que acudiremos. Como una especie de cuaderno de bitácora, pero con la única salvedad de navegar por la historia, por la cultura, por el arte, y alguna vez que otra acompañados del dios Tíber.


¿Queréis venir con nosotros?